
Deje de adivinar con las lámparas de curado UV
La mayoría de las empresas industriales dependen de lámparas UV estándar a base de mercurio, con una potencia de 120 W/cm². Funcionan bien, pero seamos sinceros: la mayoría de ellas son, en realidad, “ciegas” en cuanto a su capacidad para emitir radiación UV efectiva.
Se establece un cronómetro, se enciende el interruptor… y uno simplemente espera que la lámpara logre alcanzar el nivel de irradiación deseado. Es como jugar a adivinar; generalmente, esto termina de dos maneras: o se desperdicia dinero al reemplazar una lámpara que todavía funciona bien, o uno se da cuenta demasiado tarde de que una lámpara defectuosa ha arruinado todo un lote de productos.
El problema del calor
Cuando se utiliza una potencia de 120 W por cada centímetro cuadrado, las cosas se calientan rápidamente. Si el sistema de enfriamiento falla, aunque sea un poco, la temperatura aumenta drásticamente. De repente, el revestimiento de cuarzo de la lámpara corre el riesgo de romperse, los electrodos se dañan y la capacidad de emisión de radiación UV disminuye. Ese es el problema de las lámparas “tontas”: no indican que están teniendo problemas hasta que algo realmente se rompe.
Una forma mejor de controlar la energía
Estamos cambiando la forma en que funcionan estas lámparas, añadiendo un sistema de monitoreo remoto de la energía. En lugar de confiar en la suerte, ahora se puede ver exactamente qué está sucediendo en tiempo real. Se controla el consumo de energía y la disminución de la eficiencia de la lámpara mediante la medición de la relación voltaje-corriente. Es una forma sencilla de saber cuándo una lámpara ya no funciona correctamente, antes de que cause problemas en la producción.
No se trata de añadir algún software complicado. Se trata de datos reales. Si una lámpara consume 120 W, pero solo emite el 80% de la radiación UV que emitía al principio, el sistema lo detectará. Usted podrá verlo y arreglarlo.
Las desventajas
Hay algunas desventajas. Añadir este hardware significa que el sistema de alimentación ocupará más espacio. También hay que tener mucho cuidado con los cables para evitar que las interferencias eléctricas afecten a los sensores. Pero vale la pena. Ahora ya no es necesario seguir un calendario rígido para reemplazar las lámparas. Ya no hay necesidad de desechar lámparas que aún funcionan bien, ni de seguir utilizando lámparas que en realidad no funcionan. Todo esto hace que el proceso sea mucho menos estresante.